A PROPÓSITO DE LA ECONOMÍA SOSTENIBLE.
Respetado lector, la crisis financiero-económica que tantas dificultades está generando para el bienestar de los ciudadanos ha dado lugar, entre otras muchas cosas, a una reciente proliferación de artículos y de comentarios relativos a la economía sostenible, y esta proliferación, como todo lo que se hace en cantidades exageradas sin otorgar el tiempo necesario a una tranquila reflexión, está generando una gran confusión entre lo que es la verdadera economía sostenible y otra cosa muy diferente que es lo que los gobiernos están haciendo para intentar sostener la economía.
El diccionario de la RAE dice, refiriéndose a un proceso, que sostenible es “Que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, por ejemplo, un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes”. Esta definición debería ser suficiente para saber de lo que estamos hablando, pero por lo oído, visto y leído, me parece necesario completar el concepto.
ECONOMÍA Y DESARROLLO SOSTENIBLES

Es también necesario hacer referencia a la importancia que tiene en la economía sostenible el poder controlar los procesos de transformación. Creo que el modelo de economía actualmente en vigor ha demostrado ampliamente que la complejidad de los procesos de transformación, en particular los financieros, ha sobrepasado a la facultad de entendimiento y de control de todos los seres humanos, incluyendo a los que los han creado. ¿A qué puede ser debido?. Desde mi punto de vista al hecho de que nos hemos dejado llevar por la noción de globalización que, ha existido, existe, y existirá, pero que no será adecuadamente controlada e integrada si no llegamos a ella después de haber integrado y controlado nuestro entorno próximo. En estas últimas décadas, debido a la percepción mundialista que la tecnología permite y los medios de comunicación transmiten, el razonamiento generalizado tenía, y todavía tiene, como origen la globalización, lo macro, la macroeconomía, para marcar las pautas de lo cercano, de lo micro, de la microeconomía, y la economía sostenible lleva implícito el hecho de que el razonamiento hay que hacerlo al revés. Es simplemente lo natural, lo que debería ser normal, porque la vida humana empieza por una célula que se reproduce, la familia empieza por el encuentro de dos individuos…etc. Si se me permite la expresión, hemos confundido la velocidad con el tocino…y nos hemos dejado llevar por la velocidad.
Creo que merece la pena que durante estas vacaciones nos otorguemos el tiempo de la reflexión, que nos informemos sobre los fundamentales de la economía sostenible, del desarrollo sostenible, para en un primer tiempo desenmascarar a todos aquellos que utilizan estos términos como fachada o para confundir a los ciudadanos. Una vez descartados los “encantadores de serpientes” miremos nuestro entorno próximo. ¿Qué podemos hacer por él y en él?. ¿Aplicamos en nuestras propias acciones diarias la intersección entre la esfera social, ecológica y económica?. En nuestro barrio, en nuestro pueblo, en nuestra ciudad ¿nos situamos en esa intersección?. El uso que hacemos de nuestros ahorros…¿Se encuentra en dicha intersección?.
El análisis del origen de esta crisis financiero-económica, y de las medidas que hasta ahora están tomando los gobiernos para resolverla no aporta nada nuevo a lo que se ha practicado en varias ocasiones desde que impera el modelo económico actual. De la misma forma que la revolución industrial transformó y multiplicó la fuerza muscular, dando lugar a un auge económico que periclitó para ser remplazada por el imperio de la informática, lo que multiplicó el conocimiento y los procesos de intercambio financiero, el modelo económico utilizado hasta ahora ha demostrado claramente sus insuficiencias con la actual crisis, y aún más que sus insuficiencias…su definitivo fracaso. Tenemos que ser creativos y no repetitivos. Repetir el modelo económico actual es hacer vivir a nuestros hijos lo que nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres vivieron, sabiendo que las crisis son cada vez más violentas y mundiales mientras no tomemos conciencia de que todo empieza en el ser humano y en su entorno. El desarrollo sostenible, la economía sostenible, tiene los ingredientes para cambiar el modelo, para aportar algo nuevo a las repeticiones históricas. Lo que debemos saber es que el cambio de modelo depende de nosotros, de usted, respetado lector, de su actitud y de sus acciones, y no de las estructuras macro que han demostrado ampliamente su ineficiencia y su poder destructivo. No hemos heredado el planeta tierra de nuestros padres…son nuestros hijos quienes nos lo prestan para que se lo cuidemos, y sólo un desarrollo sostenible permitirá que no les defraudemos.
2 comentarios:
Querido amigo,sólo quiero decirte que tienes más razón que un santo. Lo difícil es convencer a nuestros irresponsables conciudadan@s de que las cosas pueden ser de otra manera, que deben ser de esa otra manera,o mejor, que o introducimos cambios inmediatos en nuestra forma de vida a todos los niveles, o de este hermoso planeta pronto haremos una gran falla.
Gracias por tus interesantísimas aportaciones en el campo de la economía y en el humanismo.Y sobretodo gràcias por lo que aprendo de ti.
Sobre la economía sostenible ha escrito Don José María Carrascal, en ABC.
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